Durante la estancia del equipo de trabajo de IPOV San Isidro en Barcelona, tuvo lugar en Palafrugell (Girona), en el Centro de Pedagogía Corporal L’EIX, un conversatorio profundo, honesto y conmovedor con Núria Vives Parés, referente internacional en pedagogía del movimiento y anatomía aplicada al parto. El diálogo se desarrolló en el marco de las acciones que IPOV impulsa para la erradicación de la violencia obstétrica y la transformación de los modelos de atención al nacimiento.
Dr. Javier De Cicco Médico obstetra especialista en embarazo de alto riesgo y jefe de guardia
Lic. Ivana Iriarte Puericultora y doula Lic. en ciencias de la comunicación
Institución Hospital Materno Infantil de San Isidro Buenos Aires, Argentina
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Conversatorio entre Núria Vives Parés y el equipo IPOV San Isidro sobre obstetricia, movimiento respeto
Desde el inicio, se puso sobre la mesa una diferencia fundamental: en Latinoamérica, aun con dificultades, se ha avanzado en reconocer la violencia obstétrica como una problemática real. Allí se han creado leyes, se investiga, se abren espacios de formación y reflexión. En muchos países de la Unión Europea, sin embargo, el término sigue siendo negado o resistido.
Uno de los temas centrales fue el periné (suelo pélvico) como territorio de salud, placer y dignidad. En hospitales como el de Sant Pau, por ejemplo, se ha establecido como fuerte recomendación el seguimiento posparto para evaluar y cuidar la salud del suelo pélvico, entendiendo que una episiotomía mal indicada o una sutura sin seguimiento no solo afecta físicamente, sino que tiene consecuencias profundas en la vida sexual, relacional y emocional de las mujeres.
Durante la conversación, se habló de transmitir esta conciencia desde la prevención, la escucha activa y el respeto profundo al cuerpo. Se citó un texto significativo: “Un cortecito que cambió mi vida”, donde una mujer relata cómo una episiotomía innecesaria marcó un antes y un después devastador. “El cuerpo no es un objeto. No es un campo de batalla. Es territorio de vida”, se concluyó.
En este punto, Núria quiso enfatizar algo importante: que no se trata de estar en contra de la episiotomía en sí, sino de su uso por protocolo. Cada parto, cada mujer, cada bebé es diferente. Y el periné debe ser acompañado con conciencia, tanto en un parto fisiológico como en una intervención. Las herramientas como espátulas, kiwi o fórceps pueden usarse con delicadeza, solo en caso de necesidad y siempre con información adecuada a las mujeres.
Núria explicó que cuando a la musculatura del suelo pélvico le llegan fuerzas acumuladas e innecesarias, se activa un mecanismo fisiológico de protección llamado reflejo miotático: la musculatura, al sentirse en riesgo de desgarro, se contrae automáticamente para protegerse. En vez de flexibilizarse y adaptarse a la cabeza del bebé, se vuelve rígida. Por eso es crucial entender cómo las intervenciones pueden sumar tensión innecesaria al cuerpo.
También se habló de la formación médica: cómo el enfoque patologizante ha invisibilizado la fisiología del parto. Núria compartió su experiencia enseñando en hospitales y cómo, al invitar a médicos a reconectar con su propio cuerpo mediante ejercicios simples de percepción anatómica, se abrían puertas de comprensión que la universidad había cerrado. “Muchos dicen: ‘¿Por qué esto no nos fue enseñado?’ Y la respuesta es clara: fueron formados para intervenir, no para acompañar”.
Se debatió sobre el bullying institucional, la fragmentación de equipos, la sobrecarga laboral y el dolor que muchos profesionales cargan sin poder nombrar. “Necesitamos espacios de cuidado para quienes cuidan”, reclamó una integrante del grupo.
Desde San Isidro se compartió el camino que se está construyendo: un equipo en transición, que lucha por reforzar una mirada interseccional y centrada en el protagonismo de las mujeres. Se habló del rol clave de las matronas, muchas veces subestimadas, y de la inspiración que generó la visita de Ana Rosetti —matrona, directora de la escuela SEAO de Florencia e investigadora también del proyecto IPOV— y su propuesta de una obstetricia centrada en la salutogénesis y en el modelo de la Midwifery Care.
El conversatorio fue también una celebración: de la red, del encuentro, del conocimiento encarnado. Se compartieron risas, anécdotas, dolores y sueños. Se habló de la pelvis como estructura viva, móvil, con memoria, con posibilidades infinitas. Se recordó cómo el lenguaje anatómico —creado por varones desde un paradigma mecánico y estrecho— ha limitado la comprensión del cuerpo que pare. Y se reivindicó la necesidad de cambiar el lenguaje para cambiar la práctica.
Núria cerró el encuentro invitando a todos los profesionales a un gesto simple y transformador: antes de entrar a la habitación de una mujer en trabajo de parto, detenerse un segundo, sentir la respiración, habitar el cuerpo. Porque no se puede cuidar a otro si no se está en contacto con uno mismo.
Desde IPOV San Isidro, seguimos sembrando esta semilla: de respeto, de humanidad, de ciencia con conciencia. Y agradecemos profundamente a Núria por regarla con su presencia luminosa.
Descubre más sobre Núria Vives Parés y su trabajo:
@nuriavivesanatomia
www.nuriavivesanatomia.com
www.partoymovimiento.com
www.perineintegracionymovimiento.com
Imagen del conversatorio “Cuerpos que paren, voces que transforman” en Palafrugell (Girona), donde se reflexionó sobre salud sexual y reproductiva, violencia obstétrica y respeto al cuerpo.