Secondment in Barcelona: Strengthening Collaboration and Advancing Research at Vall d’Hebron University Hospital
octubre 13, 2025The Power of the Visual: How Graphic Recording Helped Synthesize the IPOV Midterm Meeting
octubre 20, 2025Nombrar la muerte
Acompañar el duelo perinatal como acto de humanidad clínica
En el Hospital Materno Infantil de San Isidro, durante el mes de octubre —Mes de la Muerte Gestacional y Perinatal—, la Lic. Marta Osorio de Plos, psicóloga especialista en duelos, ofreció un conversatorio que abrió un espacio de profunda reflexión colectiva sobre la muerte y el duelo perinatal.
El ensayo recupera ese encuentro y lo sitúa en el marco del proyecto IPOV Respectful Care, que promueve una atención integral de la maternidad basada en la ética del cuidado, la justicia restaurativa y el respeto a la experiencia de cada mujer.
A través de los aportes de Ivone Olza, Elisabeth Kübler-Ross, Joan Halifax y Verena Schmidt, el texto invita a repensar el acompañamiento clínico como un acto de presencia, escucha y reparación simbólica. Reconocer el duelo perinatal como parte del proceso vital es una forma de resistir la violencia obstétrica y de humanizar el sistema sanitario.
Autores:
- Dra. Laura Abojer
Jefa del servicio de obstetricia - Dr. Javier De Cicco
Médico obstetra especialista en embarazo de alto riesgo y jefe de guardia - Lic. Ivana Iriarte
Puericultora y doula
Lic. en ciencias de la comunicación - Lic. Nury Benavides
Obstétrica de guardia y coordinadora del PIM
Institución
Hospital Materno Infantil de San Isidro
Buenos Aires, Argentina

El 8 de octubre de 2025: conversación para nombrar la muerte
En el Hospital Materno Infantil de San Isidro, tuvo lugar un conversatorio profundamente conmovedor con la Lic. Marta Osorio de Plos, psicóloga especialista en duelos. Su palabra, cargada de experiencia clínica y de humanidad, abrió un espacio de reflexión colectiva en torno a una temática frecuentemente silenciada en los servicios de salud: la muerte y el duelo perinatal. A partir de ese encuentro, este ensayo propone una lectura académica y reflexiva sobre el valor de nombrar la muerte, la tarea ética de acompañar el dolor sin duplicarlo y la importancia de devolver al cuerpo materno y al lenguaje su capacidad de sostén y verdad.
Uno de los ejes más potentes que emergieron del conversatorio fue la insistencia de la Lic. Osorio en nombrar la muerte sin eufemismos. Decir “murió” es, en sus palabras, el primer acto de salud mental y emocional frente a la pérdida. La dificultad de pronunciar esa palabra, especialmente en contextos perinatales, muestra cómo el lenguaje puede volverse un refugio de negación o un puente hacia la aceptación. Como sostiene Ivone Olza (2019), el modo en que se comunica la muerte de un bebé y se acompaña a los padres en ese instante determina la posibilidad de integrar la pérdida en la biografía familiar, evitando que el silencio se convierta en trauma.
El duelo perinatal: entre la culpa, el cuerpo y la realidad
El duelo perinatal presenta una complejidad particular porque se sitúa en la frontera entre la vida que apenas comienza y la muerte que interrumpe la esperanza. La psicóloga señaló que muchas madres sienten enojo con su propio cuerpo, como si este hubiera fallado en su tarea de dar vida. Reconciliar a la mujer con su cuerpo es, por tanto, un paso esencial en el acompañamiento clínico. Verena Schmidt (2003) señala que el cuerpo es el primer territorio de duelo y de reparación; es donde el dolor se encarna y donde también puede renacer la ternura.
En esa línea, Osorio enfatizó la necesidad de animar a los padres a tomar contacto con el bebé sin vida, mirarlo, sostenerlo, despedirse. Este gesto, que puede parecer doloroso o impensable, se convierte en un rito de pasaje fundamental para evitar el duelo congelado. Como describe Olza, “poder mirar a ese hijo, reconocer su existencia, abrazarlo aunque no respire, es un acto de amor y de cordura”.
Acompañar sin duplicar el dolor
El acompañamiento profesional, tal como lo describe Osorio, no consiste en eliminar el dolor ni en ofrecer respuestas rápidas, sino en permanecer. “Acompañar” —dijo— es un verbo que se conjuga sin juicio, sin consejo y sin prisa. El rol del profesional no es achicar el dolor, pero tampoco agrandarlo; es sostenerlo en su justa medida, permitiendo que sea vivido. Esta perspectiva coincide con Joan Halifax (2008), quien propone la compasión como presencia lúcida ante el sufrimiento ajeno: una actitud que no invade ni huye, sino que acompaña desde la quietud y la escucha activa.
En la práctica hospitalaria, este tipo de presencia requiere entrenamiento emocional, interdisciplina y un entorno institucional que legitime el tiempo del duelo. El Hospital Materno Infantil de San Isidro, al promover estos espacios de formación, da un paso crucial hacia una atención obstétrica verdaderamente humanizada, consciente del impacto que las palabras y los gestos tienen sobre las familias.
La ética del cuidado y la justicia restaurativa en la atención perinatal
El enfoque propuesto por la Lic. Osorio resuena con la ética del cuidado y la justicia restaurativa que impulsa el proyecto IPOV. El cuidado no es un acto técnico, sino un compromiso relacional: un modo de estar con el otro, reconociendo su dolor sin negarlo. Como sugiere Elisabeth Kübler-Ross (1969), aceptar la muerte no significa resignarse, sino abrir espacio para la comprensión y el amor. La muerte de un hijo no se supera; se aprende a convivir con ella, a integrarla como parte de la historia familiar y profesional. Nombrarla y acompañarla con respeto es también un modo de reparar.
Conclusión: la vida que continúa
Nombrar la muerte es un acto de humanidad clínica. Acompañar el duelo perinatal desde el respeto y la compasión no solo alivia el sufrimiento de las familias, sino que también humaniza la práctica médica y fortalece los lazos de equipo dentro del hospital. Cada palabra dicha con verdad, cada silencio compartido, cada gesto de acompañamiento se convierte en una semilla de vida en medio de la pérdida. Como recordó Marta Osorio de Plos, “volver a enamorarse de la vida” después del dolor no es olvidar, sino permitir que la memoria se transforme en gratitud.
Epílogo: el duelo perinatal y la lucha contra la violencia obstétrica
Reconocer el duelo perinatal como parte legítima de la experiencia humana y sanitaria es un acto político y ético. Negarlo o banalizarlo constituye una forma de violencia obstétrica simbólica, que despoja a las mujeres y a las familias de su derecho a elaborar el dolor y a ser acompañadas. El duelo no es patología, sino un proceso vital que exige presencia, respeto y lenguaje veraz. Cada palabra que nombra, cada gesto que acompaña, cada espacio que permite el tiempo del duelo repara la fractura que produce el olvido institucional. Acompañar el duelo perinatal desde una perspectiva humanizada y restaurativa es también una manera de reconstruir la confianza entre las mujeres, sus cuerpos y el sistema de salud.

Referencias bibliográficas
Halifax, J. (2008). Being with Dying: Cultivating Compassion and Fearlessness in the Presence of Death. Shambhala Publications.
Kübler-Ross, E. (1969). On Death and Dying. Macmillan.
Olza, I. (2019). Parir: el poder del parto. Editorial Planeta.
Schmidt, V. (2003). Cuerpo, maternidad y deseo: aportes de la psicología perinatal. Editorial Paidós.

