HIV, Gender and Respectful Birth: Dismantling Stigma and Guaranteeing Rights in Perinatal Care
diciembre 6, 2025Obstetric violence, rights, and knowledge
diciembre 15, 2025
By Caitlin Daly, Simone Gray, Frances Hand, Patricia San Juan, Camilla Pickles, Georgia Speechly
Durante su secondment en IPOV en el Centro de Investigación y Estudios de la Mujer (CIEM) de la Universidad de Costa Rica, la Dra. Camilla Pickles (Durham University, Reino Unido) coordinó el Obstetric Violence Reading Group como parte de su línea de trabajo en derecho y derechos humanos.
El grupo se reunió para debatir y reflexionar en torno a los aportes de Paola Sesia sobre la judicialización del derecho a la salud y las dimensiones estructurales de la violencia obstétrica.
Esta entrada de blog colaborativa, cofirmada por las integrantes del grupo de lectura, presenta algunas reflexiones críticas surgidas de esos diálogos.
Introduction
En este texto, las integrantes del Obstetric Violence Reading Group reflexionan sobre el capítulo de Paola Sesia titulado “Naming, framing and shaming through obstetric violence: A critical approach to judicialisation of maternal health rights violations in Mexico” incluido en Gamlin, J. et al. (eds.), Critical Medical Anthropology: Perspectives in and from Latin America (2020), pp. 222-247.
En dicho capítulo, Sesia analiza los litigios sobre violencia obstétrica en México, abordando la judicialización de las vulneraciones de los derechos a la salud materna desde la perspectiva de la antropología médica crítica, y subrayando los determinantes estructurales y las relaciones de poder en los entornos de atención sanitaria.
Nuestras reflexiones exploran las oportunidades que se abren al nombrar y enmarcar la violencia obstétrica como un fenómeno estructural y cómo esta caracterización moldea nuestra comprensión de los posibles remedios.
La violencia estructural como imposibilidad de otro mundo
En el análisis de Sesia, la violencia estructural aparece no solo como telón de fondo de vulneraciones individuales, sino como un sistema que clausura la posibilidad de alternativas.
La negación rutinaria de la atención, la estereotipación de mujeres indígenas y la crónica falta de recursos en los servicios de salud materna en México evidencian cómo la violencia obstétrica se normaliza dentro de arreglos institucionales que reproducen la desigualdad.
Sesia muestra que estas condiciones se sostienen como si fueran inevitables, dejando un margen muy limitado para imaginar otros modos de atención sanitaria. Incluso cuando el litigio estratégico logra remedios en casos emblemáticos, las estructuras más profundas que consolidan el racismo, la pobreza y la subordinación de género permanecen en gran medida intactas.
Este es el poder de la violencia estructural: daña a las mujeres en el presente y, además, restringe la posibilidad misma de imaginar otro mundo con modelos alternativos de cuidado.
A ello se suma que, al naturalizarse o normalizarse como el funcionamiento ordinario del sistema, muchas veces estos daños ni siquiera se reconocen como violencia, o las propias personas afectadas no se identifican como sujetos de violencia.
La caracterización de la violencia obstétrica en Sesia y sus implicaciones para el derecho
Sesia conceptualiza la violencia obstétrica de forma amplia, permitiendo que el término articule una “comunidad de supervivientes”.
Experiencias que parecen desconectadas se unen a través de marcadores comunes de violencia basada en género y de deficiencia institucional. De este modo, la violencia obstétrica se expande para abarcar algo más que daños interpersonales, que corren el riesgo de ser interpretados como simples malentendidos individualizados.
Sitúa esta conceptualización en el marco de una cultura más amplia de judicialización en América Latina, vigente desde la década de 1990. En este tipo de casos, los tribunales han visto un creciente recurso al derecho individual a la salud.
Sin embargo, al menos en el contexto mexicano, esta protección judicial no se ha traducido en reformas estructurales más amplias que aborden de forma proactiva los crecientes problemas en la atención a la maternidad.
Para el derecho, una definición más amplia de violencia obstétrica genera una mayor urgencia de actuar frente a este problema apremiante, extendido y claramente generizado. Así, el trabajo de Sesia sienta las bases para desplazar la culpa de los individuos hacia las instituciones y para exigir recursos y respuestas mucho más ambiciosos ante estos problemas sistémicos de lo que se observa actualmente.
Reparación
Nuestra reflexión final se refiere al análisis que hace Sesia de la reparción: una vez identificada la violencia estructural e institucional que vulnera derechos fundamentales, ¿cómo debe responder el Estado?
Por ejemplo, al haber identificado el problema de la violencia obstétrica institucionalizada como principalmente estructural (en lugar de requerir medidas punitivas individuales), GIRE –una ONG feminista mexicana que lidera el movimiento contra la violencia obstétrica– se ha enfrentado a varios retos relacionados con la identificación, el seguimiento y la implementación de reformas estructurales.
Sesia plantea preguntas particularmente pertinentes: «¿cómo, a través de qué mecanismos, en cuánto tiempo y quién puede verificar el cumplimiento satisfactorio…? ¿Y qué significa “cumplimiento satisfactorio” para las diferentes partes implicadas?»
El capítulo de Sesia inspira una reflexión más profunda sobre las diversas cuestiones que plantea el diseño de remedios estructurales y reformas institucionales. Uno de los desafíos es identificar reformas concretas que puedan abordar la crisis cultural que está en el núcleo de la violencia obstétrica institucionalizada.
Entre las normas culturales dañinas se incluyen actitudes discriminatorias; enfoques jerárquicos y disciplinarios en la prestación de cuidados de salud; y normas profundamente arraigadas sobre el rol de los y las profesionales de la salud y de las personas que paren.
Es probable que, para lograr cambios efectivos, sean necesarias intervenciones en distintos niveles (individual, institucional y cultural).
Otro aspecto se relaciona con la utilidad del litigio, dada la dificultad de supervisar y hacer cumplir los remedios y las reformas. En este sentido, reflexionamos sobre el papel de los remedios estructurales supervisados, que ya han sido empleados por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en México.
En el caso emblemático sobre violencia obstétrica en el país, la SCJN exigió a la autoridad estatal responsable la adopción de reformas de monitoreo y capacitación, así como la obligación de informar sobre su cumplimiento ante un juez de distrito.
En Sudáfrica, se han designado agentes por parte de los tribunales para supervisar el cumplimiento estatal en casos de violaciones sistémicas de derechos. Un enfoque de supervisión similar podría ser útil para abordar la violencia obstétrica.
Conclusión
Nuestras reflexiones sobre el artículo de Sesia abordan algunas de las implicaciones de entender la violencia obstétrica como un fenómeno institucional y estructural, y, en particular, el potencial de las respuestas jurídicas desde la perspectiva de los derechos en salud.
Las instituciones en las que el abuso se normaliza también están inmersas en estructuras sociales dañinas, por lo que los remedios institucionales deberían orientarse también a transformar las normas culturales que sostienen esa violencia.
El concepto de violencia obstétrica tiene un gran potencial para promover acciones colectivas que exijan este tipo de cambios institucionales y estructurales, al articular una “comunidad de supervivientes”.
Sin embargo, Sesia muestra, a partir del contexto mexicano, los retos que implica identificar, monitorear y hacer cumplir remedios estructurales.
Nuestras reflexiones señalan, por tanto, tanto los beneficios como las limitaciones de la judicialización de los derechos en salud. Aunque la judicialización ofrece oportunidades para interpelar a las autoridades sanitarias en relación con sus obligaciones de monitorear y prevenir la violencia obstétrica, las reformas significativas requieren respuestas multifacéticas y una cooperación sustantiva por parte de dichas autoridades.
- Caitlin Daly, doctoranda, University of Leeds
- Simone Gray, profesora y doctoranda en la School of Law, University of KwaZulu-Natal
- Frances Hand, doctoranda (DPhil) en Derecho en St Edmund Hall College, University of Oxford
- Patricia San Juan, doctoranda en el Instituto Andaluz Interuniversitario de Criminología (Sección de Málaga), Universidad de Málaga
- Camilla Pickles, profesora asociada de Biolaw, Durham University
- Georgia Speechly, doctoranda (DPhil) en Derecho en Exeter College, University of Oxford
Obstetric violence and the judicialisation of maternal health rights violations in Mexico
Salud mental perinatal y violencia obstétrica: tensiones, impactos y horizontes reparadores
Restorative Justice in Childbirth
Justicia restaurativa como estrategia transformadora frente a la violencia obstétrica


