
Panorama global de la violencia obstétrica

Violencia obstétrica en la UE
En la Unión Europea, la violencia obstétrica se reconoce cada vez más como una forma de violencia de género e institucional y como una vulneración de derechos. El Consejo de Europa la ha descrito en términos de actos inapropiados o no consentidos (por ejemplo, intervenciones realizadas sin consentimiento informado), lo que ha contribuido a su creciente visibilidad en el debate público y político.
No existe un marco jurídico armonizado para toda la UE. En el plano legislativo, Portugal cuenta desde 2025 con una ley nacional que define la “violencia obstétrica” y establece medidas de prevención e información (Lei n.º 33/2025, de 31 de marzo). En España no hay una ley estatal que la defina, pero sí normativa autonómica: Cataluña incorpora una definición en su legislación sobre violencia machista (Ley 17/2020) y la Comunitat Valenciana incluye el deber de garantizar medidas para combatir la violencia obstétrica (art. 59 bis de la Ley 10/2014, en su texto consolidado).
Las prácticas clínicas varían ampliamente entre países. Indicadores comparados (p. ej., tasas de cesáreas, episiotomías e inducción del parto) muestran rangos muy dispares; cuando estas intervenciones se emplean de forma rutinaria o excesiva pueden ser señal de hipermedicalización y riesgo de vulneración de derechos. En esa línea, se recogen recomendaciones de la OMS contra la episiotomía rutinaria y contra la inducción “de rutina” antes de 41 semanas en embarazos no complicados.
La recopilación de datos sigue siendo irregular y las metodologías no están estandarizadas, lo que dificulta las comparaciones. Aun así, la evidencia sintetizada en informes europeos sitúa entre el 21% y el 81% el porcentaje de mujeres que, según estudios, reportan al menos una forma de maltrato durante el parto.
Organizaciones de la sociedad civil, profesionales e instituciones han impulsado iniciativas (guías, formación específica, sensibilización y apoyo a acciones legales). También se documenta la existencia de observatorios dedicados al tema en cinco Estados miembros (España, Italia, Francia, Grecia y Portugal).
Pese al aumento de investigación y preocupación pública, sigue faltando una estrategia integral a escala UE; los factores estructurales (desigualdad de género, jerarquías profesionales y estereotipos) requieren respuestas sistémicas para garantizar una atención a la maternidad respetuosa y basada en evidencia en todos los Estados miembros.
Referencias
Quattrocchi, P. (2024). Obstetric violence in the European Union: Situational analysis and policy recommendations. European Commission, Directorate-General for Justice and Consumers; Publications Office of the European Union. https://op.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/74238fad-0b63-11ef-a251-01aa75ed71a1/language-en (DOI: 10.2838/440301; ISBN: 978-92-68-08956-9)
Brunello, S., Gay-Berthomieu, M., Smiles, B., Bardho, E., Schantz, C., & Rozée, V. (2024). Obstetric and gynaecological violence in the EU – Prevalence, legal frameworks and educational guidelines for prevention and elimination (Study; PE 761.478; manuscript completed April 2024). European Parliament, Policy Department for Citizens’ Rights and Constitutional Affairs, Directorate-General for Internal Policies. https://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/STUD/2024/761478/IPOL_STU%282024%29761478_EN.pdf
Un breve resumen
La violencia obstétrica no está definida explícitamente en las leyes nacionales o de la UE, lo que dificulta el desarrollo de marcos jurídicos y políticas coordinadas. El propio término es objeto de debate: algunos prefieren "abuso" o "maltrato" a "violencia", una elección criticada por ignorar las dinámicas de poder y de género.
No existe un marco unificado para abordar la violencia obstétrica en todos los Estados miembros y la recopilación de datos es limitada. Sin embargo, los estudios disponibles revelan altos índices de atención no consentida, medicalización excesiva y trato irrespetuoso durante el parto. Entre el 21% y el 81% de las mujeres encuestadas afirman haber sufrido algún tipo de violencia obstétrica.
Aunque existen algunas iniciativas -como la formación, las causas judiciales y las campañas de sensibilización-, las respuestas siguen siendo fragmentarias. Se necesita una respuesta jurídica y política más enérgica y coordinada, que reconozca la violencia obstétrica como una forma de violencia institucional y de género.

Necesidad de una definición común
Un obstáculo clave para abordar la violencia obstétrica en la Unión Europea es la ausencia de una definición y un marco analítico compartidos. Sin una comprensión unificada del fenómeno -como una forma de violencia de género, institucional y basada en los derechos humanos- los avances en la legislación, la política y la práctica siguen siendo fragmentarios e insuficientes. La normalización de las definiciones permitiría crear normas jurídicas, establecer protocolos claros y orientar respuestas políticas coherentes en todos los Estados miembros.
Retos en materia de datos y coordinación
A pesar de la limitada e incoherente recopilación de datos, las pruebas existentes confirman que la violencia obstétrica es un problema generalizado y perjudicial en toda la UE. Sin embargo, la falta de datos nacionales, de indicadores armonizados y de un seguimiento sistemático obstaculiza los esfuerzos por evaluar plenamente su alcance. Es necesaria una coordinación estratégica entre los marcos jurídicos, los mandatos institucionales, los programas de formación, las directrices clínicas, los esfuerzos de investigación y las iniciativas de defensa para garantizar un progreso significativo y sostenible.
Recomendaciones estratégicas para la acción
Entre las recomendaciones figuran promover el aprendizaje mutuo entre los Estados miembros, encargar al Instituto Europeo de la Igualdad de Género la elaboración de indicadores pertinentes y financiar proyectos específicos para abordar las lagunas jurídicas y mejorar las normas de atención a la maternidad. A nivel nacional, se insta a los Estados miembros a que revisen los marcos jurídicos, apliquen protocolos clínicos, ofrezcan formación a los profesionales sanitarios, financien la investigación, refuercen los sistemas de seguimiento y apoyen las iniciativas de la sociedad civil para empoderar a las mujeres y avanzar en una atención respetuosa y basada en pruebas.
Preguntas frecuentes
Este conjunto de preguntas ofrece un resumen claro de la comprensión actual, las causas, las consecuencias y las respuestas a la violencia obstétrica en la Unión Europea. Basándose en los hallazgos institucionales, pretende apoyar la sensibilización, la formación y el desarrollo de políticas.








